el otro manco de Lepanto

Botellas al mar

QuijoteCreo que aquel hombre no entendió el significado completo de lo que dije. Tal vez solo por el tono o la mirada grave, sospechó que mi advertencia era peligrosa.
Íbamos en el mismo ómnibus. Se acercó. El transporte no estaba tan lleno como para que su mano fuera a parar a la parte más baja de mi espalda.
“Tal vez usted no se ha percatado, pero mi trasero no forma parte de las opciones que para sujetarse tiene este vehículo. Y si no aleja el brazo ahora mismo, su mano puede terminar como la de Cervantes, y sin haber ido a la batalla de Lepanto”.

Ver la entrada original

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: