Una cubana post soviética

Sentir Joven

17 instantes de una primaveraSoy formalmente postsoviética. Cuando Gorbachov firmó el papel definitivo y la URSS se disolvió con la facilidad de un refresco instantáneo, la distancia entre Moscú y Regla era dramáticamente insalvable; tan insalvable y dramática como la distancia entre una bicicleta y un Lada.

El último presidente soviético siguió su vida sin muchas complicaciones, recibió un Nobel incluso. Pero en Cuba, según cuentan, hubo hasta una “tormenta del siglo” por los tiempos en que el Período Especial comenzaba. Qué hubiera escrito Shakespeare…

Las latas de manzanas y melocotones en conserva, las compotas rusas y los precios de a centavo me llegaron por las referencias lejanas de los mayores. Eran historias inevitables en cada apagón, narrativa de quinqué convertida en rito por la cotidiana ausencia de fluido eléctrico.

Para bien o para mal, mis tandas de muñequitos no se llenaban única y exclusivamente con animados soviéticos. Todavía recuerdo los horarios: de lunes…

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