Cuba en letras

por Rubén Rodríguez

El amor, madre, a la Patria, no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas, escribe Martí, con solo 15 años, en un poema calificado entre lo más intenso de su producción dramática. Los sucesos del Teatro Villanueva le sorprenden, seguramente, en la imprenta, esperando la salida del periódico; allí le halla Leonor, desesperada: La mujer que llama me ha dado el ser: me viene a buscar mi madre

Hombre de amores es Pepe. Crece rodeado de una tribu de hermanas que, a duras penas, mantiene el mísero salario de Don Mariano, perpetuamente esquilmado o cesante y estricto con el hijo mansamente rebelde, demasiado diferente. Pero comprende a su padre y le perdona: en el instante en que pasa por el hogar la muerte o la vida, en que corre peligro alguno de aquellos seres queridos del pobre…

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