¿American Way of Poverty?

 ¡Quién lo hubiera imaginado! ¿Pobreza en la cuna del “American way of life”? ¡Ná, tu me ta´ngañando!, como diría el inmortal Bernabé de “Detrás de la Fachada”.

El sueño americano tan largamente publicitado por cientos de revistas, spots televisivos y vallas a lo largo y ancho del continente americano parece irse por el tragante gracias a la avaricia sin fin de un “aguerrido colectivo” de banqueros y millonarios.

Y es que en los últimos tiempos las cosas no andan muy bien por el Norte, revuelto y brutal que describió Martí. Y es para indignarse, que gracias a la ambición desmedida del uno por ciento de la población norteamericana, el restante 99 por ciento contemple impotente cómo se desvanece lo vivido y se evaporan los sueños de realización.

Así pues, la mayoría decidió indignarse y ocupar las ciudades, y llamó al movimiento “Ocuppy Wall Street” para protestar, pacíficamente, en el mismísimo refugio de la mafia especuladora y los banqueros hambrientos que robaron el presente y futuro de millones de norteamericanos.

Con el precedente de los españoles que se reunieron en “La puerta del Sol”, el movimiento Ocuppy, nació el 17 de septiembre en Nueva York, y rápidamente prendió, como fuego en paja seca, y se extendió a importantes ciudades norteamericanas.

Miles de ciudadanos ocupan así plazas y edificios céntricos, desde Los Ángeles hasta Boston, pasando por otras ciudades como Dallas y Chicago, en protesta contra la injusticia social que vive hoy el gigante Goliat que amedrenta al mundo con guerras preventivas, intervenciones “humanitarias” y veto en la ONU para quienes intenten promover sanciones contra el Imperio o su ahijado Israel.

Reclaman, con toda justicia, que los más ricos, que incrementaron sus ingresos en un grosero 275 por ciento como promedio desde 1979 a la fecha, paguen más impuestos y alivien así los exigentes recortes que exigen los elefantes republicanos a los gastos sociales.

Why life is a bitch? Because we don’t tax the rich” (¿Por qué la vida es perra? Porque no gravamos a los ricos”) afirma el juego de palabras que suelen recitar algunos indignados a lo largo de los Estados Unidos.

Cuesta creer que la nación más poderosa del mundo esté sacudida socialmente por reclamos de pobreza. Que el país que destina más de 700 mil millones de dólares al presupuesto militar  (el 42,8 por ciento del gasto militar del mundo) , cuente con más de 40 millones de personas en la pobreza, y que 50 millones no tengan acceso al seguro médico.

Así las cosas, en el tercer puesto entre las ciudades con más desigualdades, según la Oficina del Censo de EE. UU, se encuentra precisamente Washington, la capital del Imperio, donde el nivel de pobreza asciende al 19 por ciento, uno de los más elevados, con uno de cada 5 cinco ciudadanos viviendo por debajo del umbral de pobreza.

El primer lugar lo ocupa Atlanta, capital del estado Georgia, a la que siguen Nueva Orleans, capital del estado de Luisiana, y Nueva York la ciudad “natal” de los “indignados”, que luchan contra la injusta distribución de ingresos.

Por si acaso, ya algunos empiezan a “demonizar” a los indignados, apelando al nacionalismo y al anticomunismo, receta infalible de la propaganda imperial para echar lodo al movimiento social. En entrevista publicada por la cadena televisiva CBS, el aspirante a la silla presidencial, Herman Cain, del partido republicano, afirmó: “Esto es antiamericano, ya que enfrenta a la nación”.

Por cierto, Cain ha saltado a la fama por sus “geniales” comentarios, como el de electrificar las fronteras para solucionar el problema de los inmigrantes ilegales, o el de acusar a instituciones que practican el aborto de “planear el genocidio de niños afroamericanos”.

Otro “elefante”, el señor Newt Gingrich, remachó: “creo que lo más triste es que todo esto es resultado de la lucha de clases promovida por Obama”. Mientras la comentarista

Ann Coulter no vaciló en comparar al movimiento con los nacionalsocialistas alemanes, cuando insistió, en el programa Business, de la Cadena Fox, que las frases empleadas durante las manifestaciones pudieron ser dichas “con una leve modificación, cuando los nazis llegaban al poder”. Y luego lanzó otra coletilla no menos venenosa: “esto es siempre el comienzo del totalitarismo”.

Y el “honorable” Premio Nobel de la Paz Barack Obama aprovechó la coyuntura para definir al movimiento Occupy Wall Street como el ala izquierda del ultraderechista Tea Party.

Claro, a pesar de la crisis, la “gran prensa” sigue recomendando el “american way of life” como la mejor opción de vida para los siete mil millones de humanos que porfiamos por vivir en esta, “nuestra única y contaminada nave espacial”, aunque los indignados que ocupan las ciudades desmientan tal publicidad y pongan al desnudo la pobreza que se adueña de hogares norteamericanos. Sería algo así como el “american way of poverty”.

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